SIMBIÓTICOS Y ARMONÍA INTESTINAL


  Los simbióticos son los productos alimenticios que contienen una mezcla de prebióticos y probióticos.

La administración de un simbiótico, beneficia al huésped (en este caso al ser humano), ya que los prebióticos ayudan a mejorar la supervivencia y la implantación de los probióticos en el tracto gastrointestinal, estimulando su desarrollo selectivo y activando el metabolismo de una o de un número limitado de bacterias.

   Aunque esta combinación está poco estudiada, se ha descrito un efecto sinérgico entre ambos al estimular los prebióticos el crecimiento de cepas específicas contribuyendo por tanto a la instalación de una microflora bacteriana específica con efectos beneficiosos para la salud.

   Un ejemplo de esta sinergia lo observamos en la relación de la cantidad de fibra dietética en la dieta, con la microflora intestinal: una dieta pobre en fibra puede producir cambios en la ecología de la microflora intestinal y una disminución en la población de Lactobacillus con aumento de Bacteroides, capaces de desdoblar los ácidos biliares secundarios en compuestos carcinogénicos, como el deshidronorcoleno y el metilcolantreno.

   De modo que queda claro, que la composición de nuestra flora intestinal puede ser modificada por la ingesta de alimentos que contengan prebióticos, probióticos o simbióticos.

   Será importante profundizar en aquellas cepas de bacterias ácido lácticas que mejores beneficios reporten en una enfermedad determinada y la dosis efectiva para tales propósitos. Se debe tratar de que lleguen al intestino en cantidad suficiente como para implantarse y colonizar su superficie.

Es un compromiso el desarrollo de alimentos funcionales que aporten carbohidratos no digeribles que puedan proporcionar cantidades óptimas de sustrato para la nutrición y desarrollo de las bacterias del colon, activando la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta), ácido láctico y energía (hasta el  30 % de las necesidades energéticas de una persona sana).

 

Autor: Isabel Cruz

Este post también puedes leerlo en Conasi


 

PREBIÓTICOS Y SALUD INTESTINAL


 
Se conoce con el nombre de Prebióticos a aquellos hidratos de carbono no digeribles (generalmente fibra soluble), que ejercen un efecto beneficioso sobre la fisiología intestinal al estimular selectivamente la proliferación y/o el metabolismo de una o de un número limitado de bacterias del colon, generalmente Bifidobacterias y Lactobacilos.

   Los hidratos de carbono candidatos a comportarse como prebióticos son los “Oligosacáridos” que están compuestos de 2-10 moléculas de monosacáridos unidos.

   Entre los oligosacáridos considerados actualmente como funcionales, encontramos:

  • Fructanos: Inulina y FOS (fructooligosacáridos). Estas sustancias se encuentran en la cebolla, ajo, alcachofa, espárrago, tomate, puerro, plátano, trigo, centeno, cebada, raíz de achicoria -a partir de la cual se produce comercialmente la mayoría de inulina mediante un proceso de hidrólisis enzimática parcial-.
  • Oligosacáridos de la soja: como la rafinosa y la estaquiosa.
  • Isomaltooligosacáridos: se obtienen por hidrólisis enzimática del almidón procedente de distintos cereales y/o tubérculos, de modo que los podemos encontrar en alimentos fermentados como el miso de arroz, sake, etc.
  • Galactooligosacáridos (GOS): procedentes de la leche mediante tratamientos.
  • Lactulosa: obtenida por tratamiento térmico de la lactosa.

 

SELECTIVIDAD DE LAS BACTERIAS

  En nuestro colon, no todas las cepas se “alimentan” de los mismos tipos de prebióticos. Así, por ejemplo las Bifidobacterias  presentan un rango más amplio de productos a los que fermentan como son: FOS, FOS sintéticos, Inulina e Hidrolizados de Inulina y GOS.                                                                                                                En cambio, los Lactobacilos fermentan GOS y Lactulosa.         

Esto nos hace pensar que lo adecuado para mantener a estas cepas bien “alimentadas”, es consumir una variedad de prebióticos.

BENEFICIOS DE LOS PREBIÓTICOS

Las evidencias científicas demuestran que tienen efectos positivos a distintos niveles.

Efecto sobre el tránsito intestinal

  • No son digeridos en el intestino delgado
  • Producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta)
  • Reducción del ph en el lumen intestinal (por AGCC)
  • Aumento de las bacterias intestinales y del volumen fecal
  • Favorecen la regulación del tránsito intestinal
  • Bifidobacterias y Lactobacilos son resistentes al descenso de ph frente a Clostridium, que no lo resisten.  

 

Funciones gastrointestinales

  • Control del tiempo del tránsito
  • Favorece la motilidad de la mucosa
  • Regulación en la proliferación de células epiteliales
  • Equilibrio de la flora intestinal                                                                            
  • A estas evidencias ya constatadas, probablemente se añadan otras que están en fase de experimentación y que presentarían una acción sobre la prevención de trastornos intestinales infecciosos, reducción de triglicéridos y colesterol en sangre, reducción del riesgo de cáncer de colon, regulación de la respuesta inmune.

¿NOS LLEGAN SUFICIENTES PREBIÓTICOS A TRAVÉS DE NUESTRA DIETA?

Se ha comprobado que la ingesta diaria habitual de FOS es de unos 7 mg/kg de peso corporal al día (aprox. 1 g/día).                                                                                                    Las recomendaciones diarias de FOS para que actúen como bifidógenos se sitúan entre: 2-10 g/día (0.3-0.4 g/kg peso corporal/día).                                                                Atención!!!  Debemos tener en cuenta, que dosis superiores a 20 g/día pueden provocar flatulencia, ligera distensión abdominal, diarrea o calambres.                Respecto a la alimentación infantil, la mezcla de FOS/GOS, administrada de forma temprana en las fórmulas infantiles, se ha demostrado como efectiva reduciendo el riesgo de padecer: dermatitis atópica, alergias, infecciones intestinales, infecciones respiratorias, así como estimulante del crecimiento de una flora intestinal sana, la cual refuerza el sistema inmune del lactante durante los primeros meses de vida.                                                                                                                                En este sentido, la Comisión Europea (26 de septiembre de 2001), confirmó de acuerdo con estudios realizados, que el uso de Oligofructosa produce efectos beneficiosos para la salud intestinal, siendo seguro en la alimentación infantil, permitiéndose el empleo de Inulina y Oligofructosa en concentraciones de hasta 0,8 g/100 ml.

 

 

¿COMO LOS UTILIZA  LA INDUSTRIA  ALIMENTARIA?

   La industria utiliza los prebióticos para modificar la textura o cremosidad de algunos alimentos y mejorar la textura y palatabilidad (sabor) en productos alimenticios bajos en grasas.

Se utilizan para:

  • Sustitución de grasas: en mayonesas y quesos.
  • Reducción del contenido calórico: por ejemplo en los sucedáneos de chocolate, al sustituir por la manteca de cacao.
  • Retención de agua: en pastelería, panificación, embutidos, pan de molde.
  • Evitar la formación de cristales: en heladería.
  • Emulsionar: en margarinas.

   Así, podemos encontrar los prebióticos en los cereales, fórmulas infantiles, postres  (gelatinas y jaleas), productos de bollería (pan de molde, galletas, pastas), productos lácteos (yogur, quesos frescos, leches, bebidas lácteas), sustitutos de azúcares, reemplazantes de grasas, bebidas y zumos.

 

Autor: Isabel Cruz

Este post también puedes leerlo en Conasi

 

 

 

 

PROBIÓTICOS Y SALUD INTESTINAL

 

El término Probiótico, que hasta hace poco se conocía principalmente dentro del ámbito profesional de la salud, afortunadamente se ha divulgado lo suficiente como para que ya no «suene» a algo desconocido. Sin embargo, aunque la palabra por sí misma nos resulte familiar, tal vez el concepto y lo que éste abarca no lo sean tanto. Espero que la siguiente información te resulte útil.

La palabra pro-biótico significa “a favor de la vida”. Por tanto, los probióticos son suplementos alimenticios de origen microbiano que muestran un efecto beneficioso sobre la microbiota intestinal del huésped animal (en este caso, el ser humano), modulando la inmunidad sistémica y de la mucosa, ayudando a mejorar el equilibrio nutricional y microbiano del tracto intestinal.

Según la FAO y la OMS, los probióticos son organismos vivos que ingeridos en cantidad adecuada, confieren un beneficio saludable al huésped.

   Nuestro intestino alberga unas 400 especies de bacterias, algunas de las cuales son beneficiosas, como es el caso de Bifidobacterium, Lactobacillus (del cual existen muchas especies), Streptococcus o Sacharomyces, y otras son perjudiciales tales como Enterobacterias (Salmonella, Shigela…), Clostridium.

 

 

 ¿COMO SE DETERMINA SI UN MICROORGANISMO ES O NO PROBIÓTICO?

Existen una serie de requisitos que se tienen en cuenta a la hora de clasificarlos como “beneficiosos”

  • Debe ser habitante normal del tracto gastrointestinal humano.
  • No ser patógeno, ni tóxico.
  • Ser resistente a las condiciones ácidas del estómago, bilis y enzimas digestivas.
  • Ser capaces de adherirse a la mucosa intestinal
  • Capacidad para mantener la adherencia a las células de la pared intestinal (para que no se vaya con las heces).
  • Tiempo de generación breve, estable y capaz de mantenerse viable durante largos períodos bajo condiciones de almacenamiento.
  • Tener efectos positivos en la respuesta inmune.
  • Sobrevivir en su paso por el TD y recuperarse en luces.

 

 

EVIDENCIA DE SUS BENEFICIOS

   Está comprobado que los probióticos son beneficiosos en caso de: diarrea (del viajero, por antibióticos, por quimioterapia, por rotavirus –los más frecuentes en niños y en general-), estimulación del sistema inmunitario, reducción de los metabolitos tóxicos del colon.

   En el caso de la diarrea, se ha evidenciado no sólo la curación de los signos clínicos derivados de la patología, sino la eliminación del patógeno en sí mismo.

   Existen otros casos en los que se han observado “evidencias” de sus beneficios, tales como: infecciones por Helicobacter Pylori u otras, reducción de síntomas de alergia, prevención del cáncer, mejora del metabolismo mineral (calcio), producción de enzimas (β-galactosidasa), reducción del colesterol.

    También se les atribuyen otros beneficios, como su posible efecto en la erradicación  de tumores debido a que se produce la supresión del crecimiento de bacterias que convierten los procarcinógenos en carcinógenos, consumo de enzimas procarcinógenas y producción de sustancias inhibidoras de dichas enzimas.

 

¿QUÉ ALIMENTOS CONTIENEN PROBIÓTICOS?

Actualmente, el mercado ofrece distintas posibilidades desde las que obtenerlos. De modo que los encontraremos en leches fermentadas (yogur, kéfir, quesos blandos…), bebidas refrescantes, verduras fermentadas (pickles o encurtidos, chucrut, etc.),  embutidos, fórmulas infantiles, cápsulas o tabletas.

 

Autor: Isabel Cruz

Este post también puedes leerlo en Conasi